Paul McCartney nos habla de “Flaming Pie”

Esta es un historia de amor. No podía ser de otra manera si vamos hablar de Paul McCartney. En el universo Beatle, siempre ha sido fácil estereotipar las canciones que producían John Lennon, George Harrison y Ringo Starr.

John era el “rockero” crudo, Harrison el místico y espiritual ¿Y Ringo?… Pues es el buena onda y la base sobre la cual simplemente se sostenía todo. En el caso de McCartney, es siempre con el amor y la cursilería (no es queja) como se etiqueta su obra, y Flaming Pie, no es la excepción.

Pero es mucho más que eso. Es un disco que replica una dinámica de trabajo que no hacía, como él mismo explicará, desde los Beatles: rodearse de amigos (en este caso muy pocos y caben en una sola mano) que conocen tu alma y que sobre todo, son lo que en México diríamos “bien hechos”. El resultado es algo casero, algo que se escucha y siente cálido.   

Lo que van a leer a continuación, es la historia oficial de un disco contada por un hombre de 78 años que no tiene que demostrar nada a nadie porque lo ha dado todo. Contrario a Lennon, quien desnudaba (literal) su alma con canciones sin filtros, McCartney siempre se ha inclinado por construir una fantasía alrededor de su verdadero yo y lo reafirma en esta entrevista.

Personajes como Eleanor Rigby, Michelle, Lady Madonna o Jenny Wren han surgido de una mente que a veces es difícil descifrar. Con Flaming Pie tenemos una excepción. Con sólo prestar un poco de atención, podremos ver y escuchar a partir de hoy a un hombre que es consciente de lo que entonces se le venía: la próxima muerte de su esposa y compañera por más de 30 años, Linda Eastman. 

Flaming Pie es el momento previo a una de las más grandes tragedias de su vida. Así como en 1966 Pet Sounds de los Beach Boys detonó en su mente la invención de un Sargento llamado Pimienta, el cáncer que atacó a Linda desde 1995 (y en plena reunión de los Beatles), empujó a McCartney a crear una de las colecciones de canciones más importantes de toda su carrera. 

En 1997 el mundo estaba fascinado con el britpop. Blur, Oasis y las Spice Girls ganaban los titulares con un gran despliegue de talento y canciones memorables. Radiohead publicaba lo que probablemente es el disco más importante de la década, y unos robots franceses llamados Daft Punk entraban en la escena musical mundial.

En este contexto fue lanzado Flaming Pie. Los reflectores no podían estar de su lado ante tanta calidad joven y una explosión cultural de la que hoy también seguimos hablando.

Flaming Pie difícilmente es mencionado cuando se enlistan los discos clásicos de Paul McCartney porque quizá… es algo más. En el inconsciente colectivo es un disco fantasma que no tuvo ni la fanfarria de su autor, ni el reconocimiento de los críticos musicales. Se convirtió en una obra privada de Paul para Linda que felizmente, conoció todo el mundo y todos (o casi todos) sus amigos estaban invitados: Ringo Starr, George Martin, Jeff Lynne, Steve Miller y Geoff Emerick. 

Acá les dejamos la entrevista de Sir Paul… que más que una entrevista, se trata de una memoria del trabajo de un disco que no sólo recupera situaciones de 1997, sino de décadas pasadas en las que están involucradas personas que ya no están, pero que nunca desaparecieron:

¿Cuál es el origen de Flaming Pie y cómo decidiste el título del disco?

Cuando comenzamos como Los Beatles, en Liverpool había un periódico musical local llamado Mersey Beat. A John se le pidió que diera una pequeña explicación de dónde estábamos en ese momento. Hizo esta cosa típica de Lennon y dijo: “Llegó en una visión: un hombre apareció en un pastel en llamas y les dijo, a partir de hoy, ustedes son Beatles con una A“. Y así fue. Esa fue siempre la explicación cuando la gente nos preguntaba el origen de nuestro nombre. 

¡Así que pensé, yo soy el hombre del pastel en llamas! Escribiré una canción sobre eso. Es un poco irónico. El personaje quien es el hombre del pastel en llamas, es genial. Está bastante loco. A cualquiera que se lo he mencionado sólo ríe.

Y hay mucha herencia en ello viniendo de ese artículo de Mersey Beat. John está ahí dentro, así que tuvo mucha resonancia y buenos recuerdos para mí. John y yo solíamos poner un gran valor en los títulos. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club BandRubber Soul, y la gente nos decía “¿¡Qué!?“. Así que realmente me gustó esta idea de jardín izquierdo de Flaming Pie

¿Estaban los Beatles en tu mente al hacer este disco?

Salí del proyecto de la Antología de los Beatles con ganas de hacer algo de música nueva. La Antología me emocionó, porque me recordaba los estándares de The Beatles y el estándar de las canciones. Fue un buen curso de actualización y me dio un referencia para este álbum.

Arrojó todos estos recuerdos en los que no había tenido ninguna razón para pensar durante mucho tiempo. Todos los recuerdos de los Beatles. Fue un período muy alegre para mí el estar con Ringo y George y platicar sobre todas las cosas que habíamos hecho.

Particularmente con George, que estuvo desde hace mucho tiempo conmigo. Recordé todos nuestros viejos chistes, nuestras viejas canciones. Las cosas pequeñas. Incluso antes de The Beatles. Cuando era mi amiguito al que me metí en la banda. Al final de ese proyecto, pude ver más fácilmente a dónde podría ir a continuación. 

¿Cómo supiste por dónde empezar?

Una de las cosas que siempre solía hacer con los Beatles era tocar nuestro último álbum, antes de entrar en el próximo. Así que yo ponía, digamos, el Rubber Soul de principio a fin. Lo trataba de ver como un fan y buscaba darme cuenta, “Hasta ahí hemos llegado”. Ahí estaba la barrera. Ahora, tratemos de saltarla.

Así que Flaming Pie tenía un poco de eso. Tenía bastante sabor Beatle. Siempre hay ecos. No puedes evitarlo. Cuando escribes, eres tú. Y cuando acabas de reevaluar el trabajo de tu vida tienes una idea siempre hacia dónde debes ir.  

¿Cómo describirías el proceso de composición de Flaming Pie?

 Las canciones pueden venir de cualquier lugar. A veces llevaba a Linda a una de sus tareas de cocina, y en un día en particular, la había llevado a una sesión de fotos en una granja en Kent. Me mantuve fuera, subí las escaleras e inventé una pequeña fantasía para mí con el fin de detonar el reto y escribir una canción.

Sabía que Linda estaría unas dos horas haciendo la sesión fotográfica, así que me puse ese límite para escribir una canción. Y en “Somedays” eso fue todo. Escribí toda la canción en ese tiempo. Normalmente, podrías relajarte y pensar que lo podrías terminar la semana que viene.

Pero pensé que la tendría lista para que cuando Linda hubiese terminado la sesión y dijera, “¿Qué hiciste?, ¿te aburriste?” Y yo contestara, “Escribí esta canción, ¿quieres escucharla?“. Es sólo un pequeño juego que a veces juego conmigo mismo. John y yo solíamos jugarlo y no creo que nos haya llevado más de tres horas escribir una canción.

En el disco, tú mismo tocas una gran cantidad de las instrumentos… ¿Cómo ordenas este tipo de sesiones?

Realmente no pienso demasiado en eso. Lo bueno es que siempre tengo la opción. Es decir, el escenario extremo es tener que hacerlo todo. Y hay canciones en Flaming Pie donde hago eso.

En “Somedays” toqué y grabé todo por mí mismo, de la misma manera que en el álbum McCartney. Pero cuando estaba trabajando en la versión final, pensé que tal vez podría usar un pequeño arreglo, así que llamé a George Martin. ¿Quién mejor que él para hacerlo?

¿Qué diferencias notas cuando tú lo haces todo?, ¿hay alguna particularidad o sonido que busques?

No tengo una fórmula de cómo hacer un disco. Y es un lujo no tener una fórmula. Pero siempre hay algún tipo de gatillo que me envía en una dirección particular.

Podría estar escuchando la espontaneidad de las cosas de los viejos Beatles, o podría estar escuchando uno de mis discos. O incluso podría estar escuchando un poco de Stevie Wonder, él mismo graba muchos de sus discos.

Pero, por ejemplo, cuando hice lo que resultó ser Chaos and Creation In The Backyard con Nigel Godrich, él dijo, “¿Podemos hacerlo sin tu banda?“. Así que ese fue el razonamiento detrás de ello. Siempre hay algún tipo de detonante, que me hace pensar “Se me antoja un poco de eso“. Y yo diría que para el álbum Flaming Pie, el detonante fue probablemente Jeff Lynne.

Cómo surgió trabajar con Jeff Lynne?

Sabía que hacía buenos discos. Habíamos hecho Free As A Bird juntos como parte de la Antología de los Beatles, y disfruté trabajar en eso con Jeff. Es muy bueno en armonías y es muy preciso con su producción. No tiene demasiados bordes ásperos. Es su estilo.

Es un tipo divertido y compartimos una escuela de pensamiento similar. A pesar del éxito de The Beatles, ninguno de nosotros podía leer o escribir una nota de música. Y con Jeff era lo mismo. Con toda razón dijo, “Todos lo inventamos todo, ¿no?“. Y sí. Esa es nuestra habilidad. Lo inventamos.

Por ejemplo, algo como “Here Comes The Sun” tiene firmas de tiempo bastante complicadas, pero no pudimos nombrar las firmas de tiempo. No nos interesaba eso. Sólo lo absorbíamos, lo sabíamos y luego lo tocamos. Y es por eso que Jeff dijo, “Lo inventamos todo, ¿no?“.

Ese tipo de persona es muy buena para trabajar. Tenemos una formación muy similar. Obviamente, trabajamos como locos. Ponemos nuestras 10 mil horas y eso es el equivalente a ir a la Escuela de Música de Berkeley.

También trabajaste con Steve Miller, ¿cómo surgió eso?

Conocí a Steve hace tiempo. Nos conocimos hacia el final de los días de The Beatles. Estaba en una sesión de los Beatles en Los Olympic Studios de Londres que había terminado en un gran escándalo, y yo estaba en el estudio después de que todos los demás se habían ido.

Steve se asomó y pidió prestado el estéreo. Hablamos y decidimos hacer algo juntos, así que me uní en la batería, furiosamente, en una de sus canciones “My Dark Hour”. Yo sólo quería tocar los tambores y fue genial porque esto me ayudó a dejar salir toda esa frustración, en el Tom Tom.

Así lo conocí. Trabajando juntos en los años sesenta. Años más tarde lo llamé y le dije, “Tengo un par de canciones, ¿quieres que grabemos juntos?“. Él me dijo, “Ven a mi estudio“. Fue genial, fuimos a su casa en Sun Valley, Idaho. Y me encanta la música de Steve. Es un gran cantante, guitarrista y compositor, así que pensé que sería bueno volver a trabajar con él.

¿Qué aportó Steve a las sesiones?

Es un muy buen músico. Él apreciaba lo que estaba haciendo y con eso fue capaz de medir lo que era bueno. Respeto su opinión. Diría, “Esa es una buena canción” o “Estas canciones son mejores que las otras, espera hasta que tengas otras de esta calidad y tendrás un álbum increíble“. Pero yo estaba muy impaciente. ¡Dije “Qué sabe él“!

Y tocar la guitarra. Sé que si yo hubiera querido que todo fuera acústico, él y yo podríamos haberlo hecho fácilmente, y hubiera salido bien. Cosas así, cosas prácticas. Es un buen tipo para pasar el tiempo, y es super talentoso.

¿Qué te hizo involucrar a Ringo?

Llevaba años diciéndole a Ringo que sería genial hacer algo, porque nunca habíamos creado y compuesto algo fuera de The Beatles. Una noche Jeff sugirió, “¿Por qué no pones a Ringo?“, y yo dije, “¡Bien!“.  Simplemente sucedió.

Tenía esta canción “Beautiful Night” que había escrito hace bastantes años. Siempre me había gustado, pero sentí que no tenía la versión correcta. Así que saqué esta canción para cuando Ringo iba a entrar, y de inmediato fue como en los viejos tiempos. Me di cuenta de que no habíamos hecho esto por mucho tiempo, pero fue muy cómodo y la magia todavía estaba allí.

Hicimos “Beautiful Night” y pegamos un poco rápido un final que no estaba allí antes. Cuando salíamos del estudio a la sala de control, Ringo estaba haciendo como la imitación de un portero… “Muy bien, entonces, en su camino...”, si escuchas atentamente puedes oír que lo dejamos en la pista.

¿”Calico Skies” provienen de un lugar similar de inspiración a “Blackbird”?

Quería escribir algo acústico en la vena de “Blackbird”, algo simple que se sostendría por sí solo y a la que no tendrías que poner batería o un arreglo, y si alguien decía “Danos una canción“, simplemente podrías hacerlo.

Estábamos en Estados Unidos y acababan de sufrir por un gran huracán, Bob creo. Había derribado toda la energía así que no había luz, todo estaba iluminado por velas, cocinar tenía que hacerse en una fogata de leña. Y nos gusta toda esa simplicidad forzada. Es muy primitiva.

Así que tuvimos unos días de eso y como no podía tocar ningún disco, pasé mucho tiempo en mi guitarra acústica, inventando pedacitos y piezas y “Calico Skies” fue una de ellas. Es sólo una pequeña canción para tocar a la gente cuando estás sentado a la luz de las velas, impotente después de un huracán. Es una pequeña memoria primitiva.

 ¿Cuáles son tus canciones favoritas en Flaming Pie?

“Souvenir” es una de mis favoritas. Me hubiera encantado como sencillo, pero sabía que nadie en la tierra lo habría elegido como sencillo.

Estaba de vacaciones en Jamaica una tarde perezosa cuando escribí esto. Estaba pensando en Wilson Pickett. R&B real. Me gusta la sensación, unas vacaciones muy perezosas. Cuando estaba haciendo un demo, el teléfono se fue en medio de la grabación. Lo ignoré.

¡Entonces, comenzó a caer un gran aguacero tropical en medio de la grabación! Así que me encantó el demo y casi lo usé en el álbum, porque tenía atmósfera, que se podía escuchar lo que estaba pasando.

Trabajando con Jeff tomamos ese demo como una pista de guía y la reemplazamos exactamente, frase por frase, simplemente poniendo mejores grabaciones más altas sobre ella. No recreamos el relámpago, pero nos aseguramos de que fuera al menos así de buena y tuvo ese sabor del demo original.

Fuente:
Sopitas.com

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