‘CYR’ lo nuevo de The Smashing Pumpkins

Hace casi 30 años comenzó la carrera de The Smashing Pumpkins con el lanzamiento de Gish (1991), disco al que le seguirían los impresionantes Siamese Dream (1993) y Mellon Collie and the The Infinite Sadness (1995). Al frente, un tipo de una voz delicada pero poderosa creaba letras que pegaban directo en la nostalgia, al sentimiento de pérdida pero también con la capacidad de crear himnos románticos, ya fuera acompañado de riffs con distorsiones desgarradoras o en baladas acústicas.

Para el 2000, la banda enfrentó su separación tras un cambio de sonido dirigido a la electrónica, pero la mente creativa de William Patrick Corgan continuó la exploración sonora bajo el nombre original de la banda, lo que nos ha dado una decena de discos de los Smashing Pumpkins, a la que hoy se le suma CYR, un experimento que deja descansar a las guitarras y gira hacia el synthwave y el pop obscuro.

Para descubrir nuevos terrenos, los de Chicago usan a lo largo de 20 rolas un trabajo complejo de sintetizadores en varias capas, creando un pop obscuro que cuenta con grandes letras, destacando “Confessions Of A Dopamine Addict”, “Wrath” o “Hidden Sun”, cargadas de referencias históricas y literarias, pero en las que Corgan nos hace empatizar con lo que siente de forma efectiva.

Permanece la intensidad y seriedad con la que se toman cada canción, con algunos gritos desesperados de la voz de Corgan como un momento catártico sobre lo que nos está contando, líneas de bajo sólidas y una amplificación con las segundas voces que son una de las grandes incorporaciones a la identidad de los Smashing, notable en “Black Forest, Black Hills”:

Este disco doble funciona al heredar notablemente los formatos y texturas de grandes como The Cure o New Order, con la complejidad que prefiere la banda en otra reinvención que incluye mucho apoyo de voces secundarias en capas, que van a la perfección con el timbre característico de la voz de Billy Corgan.

Lo sombrío siempre le ha ido bien a los Smashing, y el encuentro a este nivel con sintetizadores del shoegaze era algo que esperábamos sucediera tarde o temprano. Se siente natural este encuentro en rolas como “Wyytch”:

Para CYR, se unen de nuevo a los Smashing Pumpkins, James Iha (guitarra) y Jimmy Chamberlin (batería), y esto se nota en la química de la banda, la naturalidad con la que se integran los elementos en cada canción sin que nos extrañe cómo se unen las guitarras, aunque sea sutilmente, a un disco completamente synth. El apoyo que Corgan no había tenido durante tres discos solistas es hoy una promesa de ver a una banda completa y no solo a un genio creativo de regreso a su trabajo.

CYR marca un nuevo camino para los Smashing, aunque contamos con su promesa de pronto sacar la segunda parte de Melon Collie and the Infinite Sadness, lo que posiblemente implicaría un regreso a un sonido de hace dos décadas. Sin embargo, se nota que les emocionó mucho trabajar con sintetizadores, ya que en 20 canciones, el formato y texturas se mantienen casi intactos.

Salvo algún riff en “Anno Santana” o “Wyytch”, las guitarras distorsionadas de Iha se pierden en un mar de sonidos sintetizados, pero que no cambian durante todo el álbum. Posiblemente un trabajo más conciso en este disco producido por el mismo Corgan era una mejor introducción a los nuevos Smashing Pumpkins, ya que a ratos, la repetición de sintetizadores nos hace esperar la incorporación de sonidos distintos.

La banda está lista para promocionar el disco aún en pandemia, con todo y una presentación vía Zoom con Jimmy Fallon, y esperamos ver la ejecución de canciones que requieren una coordinación precisa con la inclusión de sintetizadores elongados junto a la voz de Billy Corgan.

Fuente:
Sopitas.com

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