BUSH nos entrega “The Kingdom”

A casi treinta años de su formación, y tras un periodo de ocho años separados, Bush, la banda originalmente grungera liderada por Gavin Rossdale lanza su octavo disco de estudio (tercero desde la reunión), en un esfuerzo de auto producción en el que los miembros se enfocan en entregar distorsiones agresivas y baterías potentes que acompañen la distinguible voz de su frontman.

Tras su origen en el grunge, han experimentado también en el hard rock, algo alternativo y obviamente tienen temas que van a lo post-grunge. Para The Kingdom, su nuevo material discográfico, Rossdale advirtió que la banda tocaría temas más pesados, que vienen de una perspectiva más enojada. La docena de nuevos tracks lo confirma, desde la abridora “Flowers On A Grave”, cuyo video fue filmado en una sola toma:

Esta clase de rock parece ser un espécimen en extinción, sobre todo si consideramos que cuando el cuarteto londinense lanzó su primer disco titulado Sixteen Stone tuvo muchísimo éxito a nivel mundial y los colocó en la mira del mundo, al fin, era 1994 y era el apogeo del grunge.

Ahora agradecemos una buena colección de riffs con baterías aceleradas y potentes, con el post-grunge pesado, rayando en metal, como la mejor ejecución de los ingleses. Las líneas de bajo en las se apoyan las canciones son la base sólida en la que suceden los solos con distorsiones más alternativas que las que originalmente les conocimos, y nos convence la elección. No en vano ”Bullet Holes” funciona perfectamente en John Wick 3.

Rossdale indicó que el proceso para este álbum, originalmente titulado The Mind Plays Tricks On You, impactaron su experiencia al haber tocado en festivales de metal y escuchar mucho a System of a Down, las diferentes escalas en las que trabajan y cómo es que esto les abrió un nuevo mundo, bastante inspirador.

Esto se refleja en rolas como “Our Time Will Come”, “Blood River” y “Quicksand”, en donde las guitarras suelen tomar su propio camino, separándose de las bases y de la voz, lo que añade mucho al sonido de la banda.

El disco es bastante monótono, lo que no está mal si buscas una dosis concreta de riffs y melodías para cantar entre distorsiones, y posiblemente el único momento reflexivo es “Undone”, en la que Gavin habla sobre la debilidad en la vida cotidiana y contiene el título que decidieron al final no usar para el disco, sobre cómo la mente juega contigo. Muy vigente en estos momentos en los que sí o sí, hemos entrado a picar nuestras mentes.

Tenemos más Bush, y en lugar de experimentar hacia lugares desconocidos, es grato saber que siguen entregando lo que esperas de ellos. Nos emocionan canciones nuevas que hacen sentir que el rock sigue siendo tan relevante como a finales de los 90s en los que esta banda y otras como Stone Temple Pilots y Soundgarden llenaban estadios.

La producción hecha por ellos mismos se justifica ya que cada elemento suena como la banda quiere, sin externos que suban o bajen el nivel de distorsión y efectos, y la voz de Rossdale está en el punto que desea, con el reverb marcado que ya se volvió parte de su sello.

Vemos perfectamente esta docena de tracks funcionando en un festival, con clásicos inmediatos como “Words Are Not Impediments” o “Falling Away”, que tienen coros esperando a ser cantados por miles de fans, en cuanto termine la pandemia y Bush lance este disco de gira.

Fuente:
Sopitas.com

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